Las 10 lecciones que no enseñan en las escuelas de negocios (y debes saber)

Las lecciones más importantes de la vida no suelen encontrarse en los libros de texto. Son el fruto de las experiencias vividas y de cómo estas nos han cambiado. A menudo provienen de errores que nos han hecho sufrir, pero lo que nos enseñan nos ahorrará muchos problemas en el futuro.

Lo que hoy comparto con vosotros son algunas de las lecciones que he aprendido en el camino, a menudo equivocándome, y cuyas cicatrices me recuerdan lo que no debo hacer. Espero que os sean de utilidad, y poder ahorraros algunos batacazos.

Lección 1. “Hecho” es una palabra mucho más hermosa que “perfecto”. 

Lo más importante en un negocio es que avance rápido. A menudo prestamos muchísima atención a detalles que nos retrasan porque queremos que todo sea perfecto. Olvidamos lo fundamental: la visión del cliente. Tu cliente quiere un buen producto a un buen precio, no que el que tengas el mejor folleto publicitario, el logo más bonito, o la mejor decoración. Tu tiempo es tu activo más valioso: inviértelo casi todo en comunicarte con tus clientes, que es lo que te dejará dinero, e imprime velocidad a tu empresa.

Lección 2. Repartir para ganar. 

A veces no sabrás o podrás venderle a los clientes que te interesan. No pierdas el tiempo y el dinero en intentar llegar a ellos si es muy complejo. Mejor llega a un acuerdo comercial con las empresas que ya les están vendiendo, y que ellos coloquen tu producto.

Lección 3. Si algo puede salir mal… 

No te fíes de nadie que te diga que nada puede salir mal: es un embaucador o un ingenuo. Lo segundo es mucho más peligroso, porque a menudo será gente en la que confías y que te pueden llevar a la ruina de la mano y con las mejores intenciones del mundo. Siempre hay algo que puede salir mal, y es fundamental que identifiques qué, intentes prevenirlo y tengas un plan B.

Lección 4. De lo que veas, la mitad, y de lo que oigas…

Si vas a hacer un desarrollo tecnológico en la empresa multiplica por 2 el tiempo que te diga tu departamento técnico, con el aumento de presupuesto correspondiente. No te están engañando, ellos se lo creen, pero no va a ser así. Si no puedes aguantar el coste de ese retraso, plantéate seriamente si merece la pena desarrollarlo. Consejo: es crucial que vayas viendo quién del equipo técnico calcula mejor los tiempos de desarrollo, será tu mejor referencia en el futuro.

Lección 5. Cuanto menos lastre, más alto vuelas.

El objetivo de una empresa no es tener mucha plantilla, sino ser eficientes en la gestión de recursos, incluidos los humanos. Por tanto, no contrates a nadie que no sea absolutamente indispensable, y que además vaya a serlo en un futuro cercano. Si tienes necesidades puntuales de trabajo llega a un acuerdo comercial con profesionales independientes: te saldrá más barato debido a que no estás pagando la curva de aprendizaje y te asegurarás de que el trabajo está bien hecho, o no lo pagarás.

Lección 6. Las medias son para las mujeres (les sientan mejor). 

Solo te interesa tener socios si van a aportarte o ahorrarte dinero. Si van a aportar, decid cuánto y cuándo, y firmad un acuerdo que indique que si no aportan el dinero perderán las participaciones de la empresa. Si lo que hacen es ahorrarte dinero, mediante su experiencia, contactos, trabajo, etc,. asegúrate personalmente de que son capaces de hacer lo que prometen. La mejor forma es hablar con sus antiguos socios y colegas de trabajo. Recuerda: hablar muy claro al principio ahorra muchos problemas al final. 

Lección 7. En un plato de huevos con chorizo, la gallina está implicada, pero el cerdo está comprometido. 

No subas al barco a nadie que no esté tan implicado como tu. Cuando haya problemas, y los habrá, pregúntate qué tipo de personas querrás tener a tu lado. Recuerda que el compromiso es una cualidad de las relaciones que se basa en el mutuo apoyo. Si quieres conseguirlo, tendrás que demostrarles que tú también estás igual de comprometido. No se trata de dinero: la gente quiere respeto, sentir que su trabajo tiene sentido y forman parte de algo, que se les reconozca y ver un plan de futuro.

Lección 8. Uno de los nuestros…

La familia es tu socio más importante, asegúrate de que comprende el negocio y te apoya. Cuando tengas que trabajar 15 horas, fines de semana y festivos, que lo asuman y vean como un sacrificio necesario (y puntual) será la diferencia entre sentirte apoyado y tranquilo o aumentar tus niveles de estrés y probablemente perder a tu pareja a medio plazo.  Si tu familia no lo comprende, plantéate qué es más importante para ti antes de lanzarte a la piscina. Recuerda que las empresas y negocios vienen y van, pero la familia permanece. 

Lección 9. Lo importante no es la idea, sino el equipo y la ejecución.

El 90 % de los proyectos empresariales que fracasan lo hacen por una deficiente planificación y ejecución, no por ser inviables. Gestionar una empresa es, al fin y al cabo, gestionar un proyecto. No te lances al ruedo sin haberte molestado en dedicar dos días a leer algo sobre fundamentos básicos de gestión de proyectos, y compartir lo que aprendas con tus socios y colaboradores.

Lección 10. Los experimentos, con gaseosa.

Externaliza el riesgo de desarrollo siempre que puedas, que será casi siempre. Recuerda que todo se puede hacer de una forma más simple, aunque sea menos “óptima”. Busca siempre la solución más sencilla técnicamente y la más probada y segura, y centra tu oferta de valor en aportar a la misma una fina capa de personalización que la hace idónea para el cliente. Ya tendrás tiempo de investigar o comprar otros desarrollos más complejos en el futuro. Lo esencial: lo óptimo es enemigo de lo bueno.

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Podría alargar esta lista bastante más, pero creo engloba algunos de los aspectos más importantes. ¿Qué añadirías tu a la lista?

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